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Vuelve el derbi

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Vuelve el derbi

Mensaje por Athmin el Dom 5 Dic 2010 - 19:49

1.405 días después Real y Athletic vuelven a verse las caras

El factor campo, a priori, lo más desequilibrante del derbi

Corría El Siglo de las Luces, el XVIII del calendario gregoriano, y el mundo recibía cual paciente enfermizo una inyección global de sabiduría. Las fronteras entre territorios comenzaban a ser penetrables y el movimiento de la Ilustración calaba todas las costas portuarias. Con los barcos que surcaban los mares, cuasimonopolio otrora de las vías intercontinentales, red de redes, desembarcaban aportaciones extraídas de las diferentes culturas. Entonces, las ideas eran polizones invisibles. Así, en los oídos de las orillas del Cantábrico atracó procedente de Inglaterra, de donde también vino navegando el fútbol, un hecho insólito que hoy encuentra su máximo exponente en Euskadi. Es el origen de la palabra derby, la primera terminología, como así se bautizó el que es ejemplo de uno de los mayores retos deportivos de la historia.

Era 1779 y con motivo de las celebraciones de su matrimonio, el terrateniente Edward Smith-Stanley, 12º Conde de Derby, organizó una carrera ecuestre en la que desafió a todos los jinetes del mundo -sin la capacidad de captación de los medios de comunicación- a batirse por las colinas de Epsom, tierra de sales, en las afueras de Londres. Tras echar una moneda al aire, se acordó entre él y Sir Charles Bunbury que el ganador bautizaría con su nombre a la prueba y fue el propio pionero Conde de Derby, con su montura Bridget, quien se alzaría con el triunfo en una cita a la que acudieron caballos procedentes de todo el Reino Unido e Irlanda. De modo que el Lord se embolsó en torno a 100 guineas, una moneda que se sigue empleando para la compra-venta de equinos. No obstante, su legado quedó imperecedero. Perenne, inmortal; y la historia se repite. Hoy en Anoeta, a partir de las 21.00 horas (Canal+), 231 años después del antecedente, 1.405 días más tarde del último partido entre ambos, Real Sociedad y Athletic reverdecen tiempos pretéritos con un derbi, palabra castellanizada, que presenta el mismo espíritu con el que se sigue celebrando la prueba ecuestre. La máxima expresión de la competencia, de la sana rivalidad entre vecinos. Competición con mayúsculas, bella factura, de las que evocan a los tiempos del barro, el músculo, el altruismo y el romanticismo, muy lejano de los petrodólares y el amarillismo, invasores contemporáneos.

Una talla de encuentros que no necesitan representantes ni escaparates para venderse y menos, dosis de estímulos para los contrincantes, que llegan con zurrones bien cargados desde la primera jornada, cuando comenzaron a descontar partidos hasta llegar en la línea del tiempo al derbi, como el enamorado que deshoja margaritas con el me quiere, no me quiere. Hoy se juega a cara o cruz, a pecho descubierto, sin que nadie baraje la posibilidad de empate y menos, irónicamente, dada la igualdad de ambas tropas, ávidas por demostrar quién manda en el fútbol vasco. No hay más que mirar la clasificación o las estadísticas, termómetros inmorales de lo que acaece sobre el césped. Con 13 encuentros disputados, las diferencias entre las trincheras son anecdóticas. No obstante, el encuentro arroja una circunstancia que proyecta luz anímica para el cuadro local. La palabra es Anoeta; y en ella se han sostenido jugadores y presidente ante los micrófonos. "La Real tiene que ser favorita ante el Athletic, el Real Madrid, el Bayern de Munich o contra todos juntos", apostilla Jokin Aperribay, aludiendo al factor campo, porque el público también quiere derbi. Fe da el altercado de las entradas en Bilbao. Y la memoria les otorga la razón: 30 victorias txuriurdines, 18 rojiblancas y 15 empates en Donostia con 105 dianas realistas y 86 de los leones; además, cuatro de sus seis triunfos han llegado en su feudo. Fuente de penas ajenas. Sin embargo, el último fragmento de la historia resultó fructífero para el Athletic, que venció 0-2 en la campaña 2006-07, la del descenso a los infiernos para la Real, allí donde ha nutrido su hambre de felino y donde se ha rearmado con implicación colectiva.

Precisamente la motivación será determinante, aunque en un derbi es difícil no encontrar justificaciones para arrojarla al piso. La resaca de las victorias por ambas partes en la pasada jornada, el Athletic por 1-0 a Osasuna y la Real por 1-3 al Sporting, también será motivo para una moral desbordante. La que aspira a hacer efectiva el conjunto bilbaino y reconducir así su errático camino en los viajes a domicilio, donde sólo ha doblegado al Hércules (0-1), allá por el ocaso de agosto, cuando Trezeguet y Valdez no eran sus artilleros. Lejos, muy lejos para un equipo que busca seguir mejorando y que se quedó a las puertas de Europa la anterior campaña. Anoeta puede ser baliza para la ciaboga.

con los onces de gala Los entrenadores no encontraran problemas de gran trascendencia a la hora de escoger a sus once chicos de campo, pues Joaquín Caparrós viaja con todos sus efectivos, mientras que Martín Lasarte cuenta con las bajas de Tamudo y Sutil, quienes no alterarán al once más recurrido por el técnico uruguayo. Como entremeses del morbo, los duelos de los Llorentes y las joviales perlas Griezmann-Muniain. Argumentos para devolver a la actualidad al Conde de Derby, para retrotraerse a la época romántica, cuando el dinero estaba en la cuneta y el amor propio era estilete para abrir camino.
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